Esta navidad de regalo, un buen empleo

    Artículo de opinión de Juan Carlos Cantín, responsable de empleo de CCOO Aragón, publicado en El Periódico de Aragón el 18 de diciembre. "En el siglo pasado se “tenía” un trabajo, a principios del actual se “conseguía” y ahora nos lo “dan”. El lenguaje no es neutro y evoluciona por delante de la sociedad. Hemos pasado de la naturalidad de trabajar a luchar por hacerlo". Sigue leyendo el articulo completo...

    19/12/2019.
    Juan Carlos Cantín, responsable de empleo CCOO Aragón

    Juan Carlos Cantín, responsable de empleo CCOO Aragón

    En el siglo pasado se “tenía” un trabajo, a principios del actual se “conseguía” y ahora nos lo “dan”. El lenguaje no es neutro y evoluciona por delante de la sociedad. Hemos pasado de la naturalidad de trabajar a luchar por hacerlo. Hoy se pide. Podría ser sano competir con otros por un trabajo, pero hacerlo contra el resto, nos hace olvidar que jugamos en el mismo equipo.

    Es el mercado, amigo, que diría un máximo exponente de la ley de la selva económica. Por ello, cuando nos llegan buenas noticias de inversiones en Aragón nos debemos alegrar. Pero cuando no son tan buenas, como los datos del desempleo que registra el INAEM, los agentes sociales debemos tomar la iniciativa. Una docena de aragoneses menos en paro, en el último mes, no es una cifra para enorgullecernos. Es para estar preocupados por este frenazo en la contratación en vísperas de la campaña navideña. Ha llegado el momento para que empresarios y sindicatos intervengamos a través del diálogo social en favor de la economía y el empleo. Solo así se podrá repartir riqueza.

    En la época de expansión económica, a principios de siglo, las instituciones locales competían por ofrecer los mejores polígonos industriales al menor precio. Se regalaba en forma de cesiones el suelo, se urbanizaba y se daban todas las facilidades con el sano objetivo de asentar población. Algo imprescindible para que el tejido productivo aragonés se articulara en un territorio debilitado. Tras la crisis y la euforia de la globalización aquellos solares siguen esperando a las empresas que nunca llegaron y a las que abandonaron por horizontes más prósperos y lejanos. El esfuerzo público no tuvo una recompensa privada y el desempleo tras la crisis ha empobrecido social y económicamente muchas zonas de Aragón. Nuestro esqueleto productivo se asienta en la automoción, el sector servicios y, en menor medida, en la industria agroalimentaria. Creo que es un buen ejemplo para no repetir errores del pasado y afrontar de manera mancomunada la recuperación del empleo y la economía aragonesa. Que dicho sea de paso se muestra ligeramente más sano que la media española. Por eso es fundamental acertar con las medidas y los pasos a dar. Si el objetivo para fortalecer nuestro tejido productivo se limita a una política de “fichajes” corremos el riesgo de la volatilidad. Hoy ya sabemos que empresas de nuestro territorio prefieren constituir sucursales en otros países para abaratar costes de contratación en sus transacciones con Aragón. Puede resultar más barato “traer de fuera” que “llevarse fuera” una producción.

    Vemos con preocupación “nuevas” formas de contratación que obligan a sindicatos y a los juzgados de lo social a interpretar la relación laboral entre empleados y/o autónomos. Ya conocemos el funcionamiento de los “riders” que batallan en la justicia por sus derechos laborales como “falsos autónomos”. El reparto de paquetería en el sector del transporte esta sacando a la luz un nuevo conflicto a través de la utilización de los “car riders”.

    Grandes empresas que por medio de particulares, obligados a darse de alta como autónomos, hacen los repartos. Este modelo de “economía por territorios” en los que se les facilita a las empresas su necesario aterrizaje debe incluir la variable empleo, si no queremos que Aragón sea solo una pista de aterrizaje barata y no para el despegue del empleo. Es lógico que el crecimiento de nuestra comunidad se apoye en estos monstruos de la economía global. Pero nuestro deber y compromiso con el empleo y el reparto de la riqueza nos obliga a poner condiciones a este modelo de crecimiento, prestando una especial atención al empleo, a los modelos de contratación y a un crecimiento en el que todos salgamos beneficiados.

    De la misma forma, los beneficios de este tipo de inversiones deben repercutir, solidariamente, en políticas activas de empleo en Aragón. Los compromisos del Gobierno de Aragón para atender a los colectivos más desfavorecidos con el empleo, como jóvenes, mujeres y mayores de 52 años, pueden y deben atenderse aprovechando el esfuerzo que desde lo público hacemos todos. Los agentes sociales, y nuestro sindicato CCOO en particular, estamos dispuestos a empujar en esa misma dirección. Que no es solo la del beneficio empresarial, ni la de un territorio o gobierno en particular. Es la de todos y todas por el empleo y la justicia social.

    Juan Carlos Cantín
    Responsable de Empleo de CC.OO. Aragón

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