Las trabajadoras de residencias de ancianos consumen habitualmente fármacos para paliar el estrés

    CCOO ha desarrollado hoy en Zaragoza, una jornada informativa con delegadas sindicales y trabajadoras de residencias de ancianos. Un encuentro donde se ha analizado la precariedad laboral que padecen estas trabajadoras que sufren enfermedades del aparato músculo-esquelético y del sistema nervioso. Las trabajadoras de las residencias de ancianos tienen salarios por debajo de los 14.000 euros anuales siendo un sector altamente feminizado, con más del 90% de los empleos ocupados por mujeres, con unas condiciones laborales muy precarias y con un alto índice de bajas laborales.

    30/10/2019.
    Rueda de prensa

    Rueda de prensa

    José Rodríguez Valdés, Salud Laboral Confederación Sindical de CCOO, ha afirmado en la rueda de prensa celebrada hoy que “hemos desarrollado un estudio del consumo de medicamentos, realizando entrevistas con las trabajadoras del sector de residencias de la tercera edad de 10 comunidades autónomas. La realidad de este sector feminizado son cargas de trabajo enormes y con una enorme presión de tiempos lo que genera que prácticamente la totalidad de las trabajadoras presenten dolores en numerosas partes de su cuerpo”. Unas cargas de trabajo que son consecuencia de unas ratios insuficientes que contemplan un máximo de dos gerocultoras por cada 10 usuarios. “Para paliar esta situación utilizan analgésicos, antinflamatorios…se trata por medio de fármacos los síntomas de los problemas pero no se atajen”, asegura Váldes.

    En Aragón, 10.000 personas trabajan en el sector de la dependencia, un colectivo que (por estas circunstancias) presenta un elevado consumo de fármacos y psicofármacos para paliar sus dolores musculares y rebajar su nivel de ansiedad.

    ‘Tus derechos, la mejor medicina’

    Durante el acto celebrado hoy se ha presentado la campaña ‘Tus derechos, la mejor medicina’. Una iniciativa que recoge las conclusiones de nueve grupos de discusión y 24 entrevistas en profundidad realizadas en nueve ciudades españolas entre personal del sector: gerocultoras, limpiadoras, enfermeras, personal de Medicina del trabajo y Atención, Servicios de prevención, representantes sindicales.

    En cuanto a las formas de consumo, la campaña revela que se trata de un “policonsumo” ya que unos medicamentos, lleva al consumo de otros para paliar los efectos de los primeros. Los grupos de discusión y las entrevistas han revelado también que, en la mayor parte de los casos, analgésicos y antiinflamatorios no son recetados por un profesional sino que funciona mucho el boca a boca.

    Para CCOO es imprescindible que se evalúen adecuadamente los riesgos a los que están sometidas estas trabajadoras, que se mejore significativamente la vigilancia preventiva de la salud y que se garantice una formación adecuada para cada puesto de trabajo, cubriendo aspectos técnicos y relacionales en las residencias. Irene Álvarez de la Federación Estatal de servicios sociosanitarios afirma que “hay que ir a la prevención real en las empresas. Nos hemos centrado en analizar y detectar el riesgo ergonómico y el psicosocial. Exigimos medidas preventivas que se adapten a las personas y gracias a la participación de los trabajadores, estas medidas pueden ser eficaces”. CCOO asegura que hay que mejorar las condiciones de trabajo para que cumplan con los convenios del sector, pliegos de condiciones en las Comunidades y Ayuntamientos que se ajusten a valor real del servicio a prestar y una mejora de las condiciones salariales son condiciones indispensables para conseguir que este sector, en plena expansión, no se vea abocado al regreso a tiempos pretéritos donde el derecho actual entonces era una dádiva.

    Para este sindicato es fundamental el incremento de la financiación por parte de la Administración del Estado para equilibrar la financiación con las Comunidades Autónomas, que hoy podría superar el 80%; mientras que, por el contrario, el Estado no llegar al 20% de la aportación total.

    Testimonio en primera persona

    Hoy una trabajadora y delegada sindical de una residencia de la tercera edad aragonesa que ha preferido guardar su anonimato, ha relatado cómo es su día a día. “Llevo 30 años trabajando en la misma empresa. Mi día a día es una carrera de fondo. No existe una organización del trabajo, no puedes coger la baja porque te despiden y muchas de nosotras tenemos que tomar medicación”. La trabajadora también ha denunciado las presiones de la dirección para que no pueda ejercer su labor como representante de sus compañeros de trabajo, “a mí, la dirección me ve como un problema. No puedo reunirme con mis compañeros y muchas veces tienen que llamarme por teléfono para evitar represalias”.

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