CCOO Aragón asegura que una de cada 4 personas no llega a ser mileurista

    El informe “Pobreza y desigualdad salarial en Aragón 2017”, clasifica a las trabajadoras y trabajadores aragoneses en diez partes en función de su salario. En 2017, 38.100 personas están en el estrato más bajo (decil 1) y cobraron un salario medio de 456 euros mensuales brutos en 12 pagas, una cuantía que estaba muy por debajo del umbral del riesgo de pobreza. Una situación que se explica por el abuso de la contratación parcial y el encubrimiento de las horas extras.

    20/12/2018.
    Sonia García, secretaria de acción sindical

    Sonia García, secretaria de acción sindical

    En el decil 2 se encuentran 39.800 personas que cobran un salario medio de 855 euros mensuales y en el decil tercero, 45.600 personas que cobran 1.129 euros brutos al mes.

    “Si sumamos los tres deciles, tenemos como resultado que 123.500 asalariados o asalariadas, el 27,4% del total en Aragón, tienen una nómina mensual que no alcanza los 970 euros brutos. O, dicho de otra forma, más de 1 de cada 4 personas asalariadas en nuestra región no llega a ser mileurista”, asegura Sonia García, secretaria de Acción Sindical.

    Es una situación que parece muy difícil de revertir ya que los tramos citados anteriormente, son los que están sufriendo la devaluación salarial con mayor intensidad que el resto. Si analizamos el tramo comprendido entre los años 2010 y 2017, el valor medio de la reducción del salario en términos reales es del 12,9% a esto hay que sumar el IPC medio acumulado fue del 9,4%. “Esos dos factores sumados han restado poder adquisitivo a los deciles inferiores”, asegura García.

    El sindicato reafirma con este informe la necesidad imperiosa de mejorar los salarios de las personas trabajadoras y demuestra que la desigualdad ha ido en aumento en la última década. En el año 2007 (antes por tanto del estallido de la crisis), el salario medio del decil 1 en Aragón era de 492 euros mientras que el 10 estaba en 3.667 euros, lo que suponía una diferencia de 7,45 entre el estrato más bajo y el más alto. En el año 2017, el salario de los que menos cobraban se sitúaba en 456 euros, mientras que el nivel más alto aumenta hasta los 4.640 euros: la proporción aumenta hasta el 10 a 1.

    Estos datos ponen de manifiesto que la supuesta “salida de la crisis” no está llegando a muchas personas. CCOO ya afirmo anteriormente que con la entrada de la crisis volvía a aparecer la figura del “trabajador pobre”. Sonia García asegura que los salarios más bajos afecta a todos los grupos de edad, pero la juventud es la más perjudicada. “Las mujeres son las grandes perjudicadas del mercado laboral. 3 de cada personas con los salarios más pobres son mujeres”.

    La precariedad laboral afecta también tanto a los trabajadores indefinidos como a los temporales, el 50,2% de las personas asalariadas del decil 1 tiene un contrato indefinido y el 49,8% de carácter temporal.

    Tampoco un salario bajo tiene que ver con la antigüedad de la persona en la empresa. El 53,8% de los trabajadores y trabajadoras que componen el estrato más bajo llevan menos de 2 años en su puesto de trabajo, pero el 29,9% lleva más de cinco años.

    El valor añadido que genera el sector y el salario van unidos. Las personas que trabajan como empleadas en los hogares, en la hostelería, en el comercio y en los servicios auxiliares a empresas (limpiezas, vigilancia, sobre todo) son el 62,4% del colectivo que tiene el nivel salarial más bajo.

    La pobreza salarial afecta más a los trabajadores de pequeñas empresas y se concentran el sector privado, tan solo el 4,3% lo hace en el sector público.

    Propuestas de mejora

    CCOO reclama la subida del salario mínimo de convenio, pactada en el IV AENC que se sitúa en los 14.000 euros anuales en 2020. Así como los incrementos salariales que permitan la recuperación del poder adquisitivo perdido, durante los años de crisis.

    Para las personas más desfavorecidas, una renta mínima garantizada que les proporciones unos ingresos para cubrir sus necesidades básicas y los aleje de la pobreza y la exclusión social.

    Reclama también una mayor vigilancia por parte la Inspección Laboral de los contratos a tiempo parcial que en muchas ocasiones encubren horas extras no remuneradas o pagadas en “negro”.

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