Los Yonopecri

    Artículo de Antonio Jimenez, Secretario General de la Unión Comarcal de CCOO de Andorra, para la publicación cultural: "Compromiso y cultura".

    20/09/2018.
    Opinión

    Opinión

    "Llama la atención cómo últimamente aumenta el número de gente que tiene en casa el carnet de “yonopecri”, es decir, yo no voy pero crítico, yo no hago nada, pero critico, que lo haga otro, pero critico. Todo el mundo tenemos derecho a opinar y a criticar, pero al menos el perro del hortelano, que no hace ni deja, tendría que tener una alternativa a las críticas del trabajo de los demás.

    Es muy fácil hablar desde el bar o desde el sofá de casa, sin dar la cara jamás, ni hacer el mínimo esfuerzo contra lo que se critica tan airadamente. Nadie está obligado a dar la cara, el miedo es un arma muy poderosa y se han encargado de ponerla al mando, especialmente en estos años de “crisis”. No pasa nada si no puedes hacer nada, pero al menos respeta a los que sí ponen su cara, porque de otro modo sólo se es un charlatán, un parásito del esfuerzo y la lucha de los demás. Qué menos que mostrar apoyo a los que día a día, a su manera, reivindican causas justas.

    Detrás de cada folio escrito, detrás de cada convocatoria, detrás de cada proyecto, detrás de cada ilusión, hay un trabajo realizado, hay muchos esfuerzos para que luego venga el de turno a criticarlo desde el sofá. Hay que mostrar un respeto hacia los que intentan hacer el bien para los demás, si no, ¿qué tipo de sociedad somos, y queremos crear? Y a partir de ahí se puede opinar y criticar lo que a uno le plazca.

    Necesitamos un mundo que huya de las manipulaciones, donde en lugar de repetir, y compartir en redes sociales como voceros lo que unos y otros publican, seamos capaces de leer y reflexionar cómo nos afecta, y qué implicaciones tiene para cada una de nosotras las cosas que ocurren. Huir de la gente tóxica, de la cizaña porque sí, sin otra finalidad que la de enfrentarse unos con otros, porque esa actitud sólo destruye, y lo que queremos es construir algo nuevo. Necesitamos una sociedad unida en defensa del bienestar, construida desde el respeto y la libertad, de todas y para todas. Y somos muchas las personas, en diferentes ámbitos, que desde estas premisas hacemos lo que podemos para que nuestro alrededor sea un poco más justo.

    Esperemos que no sigan repartiendo carnets de “yonopecri”, porque llegará el día que tengamos que pedir permiso para respirar, pero en fin, los demás seguiremos fabricando ilusiones. Seguiremos reforzando a las personas que día a día se esfuerzan para que podamos vivir en una sociedad en la que todas seamos iguales, en la que todas tengamos los mismos derechos, en una sociedad en la que el trato no dependa ni del dinero ni de la clase social que tengas. Estoy muy orgulloso de pertenecer a la clase obrera, cada uno a lo suyo, el parásito que viva de los demás, y los comprometidos seguiremos trabajando con ilusión para intentar que este mundo sea un poco más humano".

    Documentación asociada
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